Llevo más de tres inviernos con la maleta echa y los recuerdos en bolsas de papel que la humedad va deshaciendo. Mis zapatos esperan ansiosos tu llegada, quieren que les enseñes medio mundo. Las ojeras empiezan a llegarme a la suela de los zapatos pues el miedo ha inundado las noches de fría soledad. Mis manos se han vuelto débiles, ya no aguantan tanto peso emocional. De mis ojos mejor no te hablo ya que cada vez que oigo una letra que encaja en tu nombre, un mar de sentimientos los ataca. Pero de ti... ¿qué se de ti? Desde hace tiempo no siento ni letras ni recibo sentimientos. Que aunque suene a locura, yo quiero ser la que busque tu cordura. No me queda tiempo, mi vida se consumirás y tú no estás ahí para avivar el fuego. ¿Vienes? No puedo esperarte toda la vida.
Solo tú eres capaz de hacer que sonría.
viernes, 23 de enero de 2015
miércoles, 21 de mayo de 2014
La cuatro leyes de la vida.
Primera ley:
“La persona que llega es la persona correcta”, es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.
Segunda ley :
“Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”. Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: “si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra…”. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.
“Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”. Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: “si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra…”. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.
Tercera ley:
“Cualquier momento que comience es el momento correcto”. Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.
“Cualquier momento que comience es el momento correcto”. Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.
Cuarta ley:
“Cuando algo termina, termina”. Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.
“Cuando algo termina, termina”. Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.
Creo que no es casual que estén leyendo esto, si este texto llegó a nuestras vidas hoy; es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado.
sábado, 17 de mayo de 2014
Miedo, sólo miedo.
¿Conoces esa sensación que siempre nos invade en los peores momentos? ¿La sensación de sentirte incapaz? Yo hace un tiempo tuve el honor de presentarme ante él y que poder tiene. Lucha contra medio mundo, mientras el otro medio se alía con él. Rompe hasta lo irrompible y no siente la mínima culpabilidad. Cada vez son más sus aliado, más los pobre indefensos frágiles a su poder, cada vez se hace más fuerte. Nadie creía poder pararlo, pero cada persona que había perdido en sus batallas se levanto para seguir luchando. Una tras otra, fueron demostrándole que puede hundirnos, pero jamás derrotarnos. Maldito miedo, que desamparado va; maldito miedo, cuando volverá a ser una palabra más.
jueves, 24 de abril de 2014
El perdón.
No entiendo la gente que pide perdón. Me termino dando cuenta que aunque venga una persona que me deba una disculpa y me la pida con un simple perdón no va a compensar todo el daño que hizo. La gente actúa con total liviandad, total haga la barbaridad que haga después te pide perdón y listo. Si, te ahorro, puedo ser un bicho raro, pero para mí “nos vemos” es “nos vemos”, “te llamo” es “te llamo”, “te quiero” es “te quiero”.Si yo digo que voy a estar ahí vos sabes que voy a estar ahí. Ahora cuando alguien me dice a mí que va a estar ahí lo dudo, porque se perdió el valor de la palabra. Te pueden fallar total después vienen, te piden perdón, y ya está, así de fácil. Pedir perdón no debería tomarse con tanta liviandad. El castigo precede al crimen decía Dostoievski, porque uno antes de cometer el crimen sabe el dolor que generará y asume la culpa. Esa culpa es el castigo ¿y uno pretende redimir esa culpa con un simple perdón? Un perdón no puede reparar lo que hicimos mal. Para pedir perdón antes hay que estar dispuesto a reparar. ¿De qué sirve pedir perdón cuando no hay manera de reparar lo que hiciste mal? Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Cuando no nos perdonan nos obligan a hacernos cargo de lo que hacemos. Un simple perdón no puede borrar el dolor que se causó. Pedir perdón es poner una tirita en una herida abierta que nosotros mismos provocamos. Insuficiente y a destiempo. Recién cuando nos hacemos responsables de lo que hacemos, ahí se puede empezar a construir algo distinto. Suplicando a los gritos, de rodillas, implorando en todos los idiomas, pedir perdón no alcanza, no repara, no alivia si no nos hacemos responsables de nuestras acciones. Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Porque un simple perdón no pude borrar el dolor. Hay cosas imperdonables aunque se pida perdón en todos los idiomas.
miércoles, 23 de abril de 2014
Maldita casualidad.
Las mejores fotos son las que se sacan distraído, los mejores besos son los robados, las mejores relaciones empiezan de la nada, las mejores salidas son sin planearse, los mejores abrazos son los que se dan cuando menos te lo esperas, las mejores amistades llegan en momentos que nunca te imaginaste; las mejores cosas pasan por "casualidad".
miércoles, 22 de enero de 2014
Perdernos es perderme.
Me cansé de todo, de ti, de mi, de llorar, de reír, de besarte, de abrazarte, de fingir estar bien, de sonrisas falsas, como las ilusiones, de que algún día te vayas y me destroces, de que me quede son ti, sin mi por haberte ido tú, en definitiva, de perdernos.
martes, 21 de enero de 2014
Nadie es de piedra.
Los días
pasan y el dolor aumenta cada vez más, cada lágrima reprimida es un motivo para
darte por vencida, las sonrisas son solo accesorios que con el tiempo se van
desgastando, intentas llegar a la pequeña luz al final del túnel, pero se
encuentra tan lejos que el viaje es largo y te das por vencido de enseguida. La
soledad se siente bien, el silencio es más llevadero que las palabras vacías.
Las voces en tu cabeza quieren adueñarse de ti, intentas luchar contra ellas
pero sabemos quién resulta ser el perdedor. El autolesionarse se vuelve costumbre,
nada es suficiente. Caerse en pedazos cuando a tu alrededor todo parece ser tan
normal. No hay motivos para seguir, piensas en el suicidio a diario. Pero nunca
eres lo bastante valiente para realizar el acto. Noches y noches intentando ganarles
a tus demonios internos, tratando de ser fuerte pero solo terminas dándote
cuenta de lo débil que resultas ser.
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