jueves, 24 de abril de 2014
El perdón.
No entiendo la gente que pide perdón. Me termino dando cuenta que aunque venga una persona que me deba una disculpa y me la pida con un simple perdón no va a compensar todo el daño que hizo. La gente actúa con total liviandad, total haga la barbaridad que haga después te pide perdón y listo. Si, te ahorro, puedo ser un bicho raro, pero para mí “nos vemos” es “nos vemos”, “te llamo” es “te llamo”, “te quiero” es “te quiero”.Si yo digo que voy a estar ahí vos sabes que voy a estar ahí. Ahora cuando alguien me dice a mí que va a estar ahí lo dudo, porque se perdió el valor de la palabra. Te pueden fallar total después vienen, te piden perdón, y ya está, así de fácil. Pedir perdón no debería tomarse con tanta liviandad. El castigo precede al crimen decía Dostoievski, porque uno antes de cometer el crimen sabe el dolor que generará y asume la culpa. Esa culpa es el castigo ¿y uno pretende redimir esa culpa con un simple perdón? Un perdón no puede reparar lo que hicimos mal. Para pedir perdón antes hay que estar dispuesto a reparar. ¿De qué sirve pedir perdón cuando no hay manera de reparar lo que hiciste mal? Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Cuando no nos perdonan nos obligan a hacernos cargo de lo que hacemos. Un simple perdón no puede borrar el dolor que se causó. Pedir perdón es poner una tirita en una herida abierta que nosotros mismos provocamos. Insuficiente y a destiempo. Recién cuando nos hacemos responsables de lo que hacemos, ahí se puede empezar a construir algo distinto. Suplicando a los gritos, de rodillas, implorando en todos los idiomas, pedir perdón no alcanza, no repara, no alivia si no nos hacemos responsables de nuestras acciones. Cuando no nos perdonan nos obligan a vivir con nuestro error, con nuestra culpa. Porque un simple perdón no pude borrar el dolor. Hay cosas imperdonables aunque se pida perdón en todos los idiomas.
miércoles, 23 de abril de 2014
Maldita casualidad.
Las mejores fotos son las que se sacan distraído, los mejores besos son los robados, las mejores relaciones empiezan de la nada, las mejores salidas son sin planearse, los mejores abrazos son los que se dan cuando menos te lo esperas, las mejores amistades llegan en momentos que nunca te imaginaste; las mejores cosas pasan por "casualidad".
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