-Coge tu taza del desayuno.
+Ya la tengo, ¿qué hago ahora?
-Tírala al suelo, ¿qué ha pasado?
+Pues se ha roto.
-Vale, ahora pídele perdón.
+Ya lo he echo.
-¿Ha vuelto a ser la taza de desayuno, que era antes de tirarla?
+No.
-Pues ya vas aprendiendo, un perdón no siempre lo soluciona todo.
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